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Por qué LeBron es el mejor

gamelive_lebron_740LeBron James es el mejor porque es el jugador más completo jamás creado (si, creado, porque parece fabricado expresamente para este deporte). El rey domina partidos desde tres o hasta cuatro posiciones distintas de la cancha aportando en cada una lo que es necesario. Si hay que anotar, se anota, si hay que defender, se entrega como el mejor especialista y si hay que dirigir, sube la bola y reparte 8 o 9 asistencias (no hay que olvidar que en sus años en el instituto lo comparaban con Magic y no con Jordan como se estila ahora).

LeBron es el rey porque, no solo ha conseguido confirmar todas las espectativas que se generaron en torno a el desde que tenía 15 años, sino que ha convertido una franquicia perdedora y falta de rumbo en candidata indiscutible al anillo partiendo de una plantilla para nada clasificable como estelar, imprimiendo un caracter ganador fruto de la arrolladora superioridad del 23 de los Cavs.

Y por último, James es el mejor porque, junto con su entrenador, Mike Brown, ha conseguido superar la barrera de los números, ser valorado más allá de alcanzar un triple doble noche tras noche y derrochar “intangibles” cada partido, eso que llaman “hacer mejor a sus compañeros”, LeBron lo hace como nadie.

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Sobre cómo cambiar

denverskylinepinkHay deportistas que han nacido para ganar, puede que no sean los más preparados, puede que su equipo no sea el mejor, pero, sin duda, tienen una estrella, un don, talento o espíritu fuera de toda estadística que les lleva necesariamente hacia la victoria. Chauncey Billups es uno de esos jugadores, cambió de aires a principios de temporada para recalar en una de las franquicias más erráticas de los últimos años. Los Denver Nuggets rebosaban de calidad potencial que no solía pasar de un discreto puesto en la conferencia Oeste. La vuelta a casa de Billups ha transformado por completo a una plantilla que no se creía capaz de conseguir éxitos y que, hoy, se sitúa segunda de la durísima conferencia Oeste.

El base de los Nuggets aporta, numéricamente, mucho menos de lo que aportaba Iverson, pero no se sabe por que extraña circustancia del juego, un solo jugador, a veces, si es capaz de hacer a un equipo campeón.

Paciencia

El pasado día 20, Chris Duhon, base de los New York Knicks, estableció un nuevo record para su franquicia repartiendo 22 asistencias contra los Warriors. Duhon fue traspasado este verano a Nueva York tras tres años de suplencia a la sombra de Hinrich en los Bulls donde promediaba 22,5 minutos por partido.

Ahora, en los Knicks, D´Antoni le ha concedido la titularidad a falta de alguien mejor y está respondiendo con no malos números manteniendo a su equipo en una digna posición de Playoffs.

Esto es un aviso. No hay causas perdidas y un base suplente con confianza de su entrenador puede, en una noche de inspiración (y malas defensas), pasar a la historia y, ya veremos, si explotar como jugador.

El problema de Sergio

El problema de Sergio comenzó cuando llegó a la NBA hace dos temporadas. Fue escogido como número 27 del draft de 2006 del que salieron también sus compañeros LaMarcus Aldridge (numero 2) y Brandon Roy (número 6). En aquel draft, los Blazers comenzaron una profunda reconstrucción de la mano de Nate McMillan fundamentada en unos principios de solidez, juventud y aferrarse a lo que pudiera inventar cada noche la estrella en la que más tarde se ha convertido Roy. Aquella temporada, el canario promedió casi 13 minutos por partido. Los que conocían a McMillan sabían de su reticencia a hacer experimentos con sus bases y la sobriedad que buscaba para ese puesto. El español era todo lo contrario a lo que su entrenador podía exigirle y así comenzaron las desavenencias. Sergio no recibía minutos y cada día estaba más fuera de los planes de al franquicia. Aún así, decían que contaban con él como gran promesa.

La temporada 2007/2008 fue el desastre total para el canario. Durante ese verano, los Blazers se hicieron con los servicios del pívot Greg Oden, la gran esperanza de la NBA. La media de minutos de Rodríguez se redujo a 8,7 por partido y dejó incluso de contar para la selección española que entonces dirigía uno de sus máximos valedores, Pepu Hernández. El problema seguía siendo el mismo, una falta de confianza por parte del cuerpo técnico incomprensible, teniendo en cuenta que durante aquel año el base titular del equipo fue Jarrett Jack y como segundo de la rotación el recién llegado Steve Blake, nada del otro mundo. Además y para tocar un poco más la moral del español, a McMillan se le ocurrió que Brandon Roy podía hacer las veces de point guard en el último cuarto y cuando las cosas se pusieran difíciles, es decir, menos tiempo en cancha para Rodríguez.

Sin embargo, el comienzo de esta campaña era esperanzador para nuestro héroe. Al no ser convocado por la selección, Sergio se dedicó durante los meses de vacaciones a entrenarse para tratar de convencer a los técnicos, además, Jarrett Jack había sido traspasado, y aunque los Blazers habían drafteado a una joven promesa, Jerryd Bayless, siguiendo la misma lógica por la que él chupó banquillo en p1nate2su primer año, Rodríguez debería ser segundo base cuanto menos. Pero no ha sido así, durante los cinco primeros partidos de la temporada, el base canario no participó todo lo que esperaba, entre cinco y ocho minutos por partido. Luego llegó la mayor, el representante del Chacho declaró la disconformidad del jugador y pidió el traspaso. Por su parte, Rodríguez expresó en varios medios estadounidenses que empezaba a cansarse de la situación ya que se encontraba en el mismo punto que cuando llegó a la liga. Saltaron las alarmas en Oregón y McMillan ha decidido darle una oportunidad en forma de casi 20 minutos por partido en los últimos cinco encuentros en los que ha respondido con buenos números.

Pero el problema de Sergio ahora es otro. Sergio Rodríguez, Spanish Chocolate, el que era un jugador diferente, el nuevo Jason Williams, ha vendido su alma. Ya no se le ve descarado, ni eléctrico, ni genial. Ha ocurrido lo que muchos se temían cuando vieron de que pie cojeaba Nate McMillan, ha matado la creatividad en favor de la sobriedad y nuestro Mojo picón sin su magia se convertirá en un base común, en un jugador del montón en un veinteminutero del tres al cuarto que, con suerte, optará a ser suplente en el primer equipo que toque a su puerta. Así no, Sergio.

Bienvenidos al espectáculo

nba-logo-256x256“He fallado más de 9000 lanzamientos en mi carrera. He perdido más de 300 partidos. 26 veces confié en hacer el tiro ganador y lo fallé. He fallado una vez tras otra en mi vida. Y por eso he tenido éxito.”Michael Jordan

Desde ahora y hasta que me dejen intentaré ofrecerles una perspectiva distinta de la NBA. Distinta de los meros resultados y las estadísticas, diferente de lo que se suele ofrecer en el periódico común. Buscando, como no, el alma de la liga. Espero fallar tanto como MJ.