El problema de Sergio

El problema de Sergio comenzó cuando llegó a la NBA hace dos temporadas. Fue escogido como número 27 del draft de 2006 del que salieron también sus compañeros LaMarcus Aldridge (numero 2) y Brandon Roy (número 6). En aquel draft, los Blazers comenzaron una profunda reconstrucción de la mano de Nate McMillan fundamentada en unos principios de solidez, juventud y aferrarse a lo que pudiera inventar cada noche la estrella en la que más tarde se ha convertido Roy. Aquella temporada, el canario promedió casi 13 minutos por partido. Los que conocían a McMillan sabían de su reticencia a hacer experimentos con sus bases y la sobriedad que buscaba para ese puesto. El español era todo lo contrario a lo que su entrenador podía exigirle y así comenzaron las desavenencias. Sergio no recibía minutos y cada día estaba más fuera de los planes de al franquicia. Aún así, decían que contaban con él como gran promesa.

La temporada 2007/2008 fue el desastre total para el canario. Durante ese verano, los Blazers se hicieron con los servicios del pívot Greg Oden, la gran esperanza de la NBA. La media de minutos de Rodríguez se redujo a 8,7 por partido y dejó incluso de contar para la selección española que entonces dirigía uno de sus máximos valedores, Pepu Hernández. El problema seguía siendo el mismo, una falta de confianza por parte del cuerpo técnico incomprensible, teniendo en cuenta que durante aquel año el base titular del equipo fue Jarrett Jack y como segundo de la rotación el recién llegado Steve Blake, nada del otro mundo. Además y para tocar un poco más la moral del español, a McMillan se le ocurrió que Brandon Roy podía hacer las veces de point guard en el último cuarto y cuando las cosas se pusieran difíciles, es decir, menos tiempo en cancha para Rodríguez.

Sin embargo, el comienzo de esta campaña era esperanzador para nuestro héroe. Al no ser convocado por la selección, Sergio se dedicó durante los meses de vacaciones a entrenarse para tratar de convencer a los técnicos, además, Jarrett Jack había sido traspasado, y aunque los Blazers habían drafteado a una joven promesa, Jerryd Bayless, siguiendo la misma lógica por la que él chupó banquillo en p1nate2su primer año, Rodríguez debería ser segundo base cuanto menos. Pero no ha sido así, durante los cinco primeros partidos de la temporada, el base canario no participó todo lo que esperaba, entre cinco y ocho minutos por partido. Luego llegó la mayor, el representante del Chacho declaró la disconformidad del jugador y pidió el traspaso. Por su parte, Rodríguez expresó en varios medios estadounidenses que empezaba a cansarse de la situación ya que se encontraba en el mismo punto que cuando llegó a la liga. Saltaron las alarmas en Oregón y McMillan ha decidido darle una oportunidad en forma de casi 20 minutos por partido en los últimos cinco encuentros en los que ha respondido con buenos números.

Pero el problema de Sergio ahora es otro. Sergio Rodríguez, Spanish Chocolate, el que era un jugador diferente, el nuevo Jason Williams, ha vendido su alma. Ya no se le ve descarado, ni eléctrico, ni genial. Ha ocurrido lo que muchos se temían cuando vieron de que pie cojeaba Nate McMillan, ha matado la creatividad en favor de la sobriedad y nuestro Mojo picón sin su magia se convertirá en un base común, en un jugador del montón en un veinteminutero del tres al cuarto que, con suerte, optará a ser suplente en el primer equipo que toque a su puerta. Así no, Sergio.

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